domingo, 21 de junio de 2015

Te invito a escribir o a enviar una foto sobre el invierno...

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15 comentarios:

Bibliotecari@, Andrea.- dijo...

Esta vez tengo imágenes para compartir.

Ya las verán !

Seño Rosana 4*B TM dijo...

Hay inviernos fìsicos, aquellos que se hacen sentir en la piel, los que avisan a la mañana temprano cuàl es el atuendo adecuado para salir o tambièn hacen que nos dè fiaca sacar el primer dedo de entre las sàbanas.
Los que nos piden a gritos que no nos olvidemos de ponernos los guantes; inviernos amenazadores, los que resecan los labios y nos mandan urgentemente a buscar las cremas que le devuelven la elasticidad suficiente para continuar sonriendo.
Hay inviernos del alma, aquellos que nos enfrìan la sangre, nos congelan la existencia, nos paraliza y nos avisa que alguien falta y no volverà a estar jamàs.
Hay inviernos eternos, porque hay gente que jamàs conociò ni conocerà la energìa vital que hace que por las venas corra el calor de la voluntad, de la ocurrencia, del hacer contìnuo, de la sonrisa pronta por agradecer cotidianamente poder dedicarse a lo que eligiò alguna vez.
Este ùltimo, es el ùnico invierno del que no se vuelve.

nora dijo...

No me gusta el invierno, odio el frío, el viento, la humedad...La ropa no se seca, me da escalofríos salir de la cama por la mañana y desvestirme rapidito para entrar a la ducha. La bueno es tomar chocolate caliente, mirar tele o leer un libro con la frazada hasta el cuello...Por lo demás, espero que pasen estos 3 meses de días cortos y vuelva el verde hermoso y vivaz de las primeras hojitas brotadas de la primavera.

Escuela 25 DE 14 dijo...

HAY UN PREMIO PARA USTEDES EN NUESTRO BLOG

Bibliotecari@, Andrea.- dijo...

Gracias escuela 25, muchas gracias!!!!!

LuLi dijo...

HAIKU DE INVIERNO

Mañana de escarcha.
En las ramas desnudas
ni un brote.
Heladas raíces,
un sol que no vendrá.

Luisa

veronicaserdiuk dijo...

Después del otoño, es mi mi estación preferida.
Me gusta el frio... me gusta sentir el frio en la cara mientras camino sobre las hojas secas observada de cerca por un cielo plomizo.
Me gusta mirar los árbles, y como sus copas desnudas se inclinan como pidiendo abrigo.
Me gusta respirar la limpieza de su aire.
Me gusta esperar la llegada del sol que transforma la tarde hasta volverla un cristal.

Seño Rosana 4*B TM dijo...

Ahhhh bueeeeno!!! Què lujo de compañeras tengo.
Seño Directora, tengo que calificarla con un 100

Seño Verònica, muy bien, excelente 10

Seño Rosana 4*B TM dijo...

Las doradas hojas que tapizan la calle, que colorean la tristeza del otoño, volaron celosas hacia vaya a saber dònde.
Hay escarcha y siempre que asomo la cara a la calle, està oscuro.
De noche salgo y de noche entro.
Demasiado corto el tiempo, demasiado helado, demasiado quieto, por demàs callado.
Como me lo vendan, lo envuelvan, lo oferten, me agobia el invierno, me aletarga.

Bibliotecari@, Andrea.- dijo...

es para recuperar una vieja actividad y motivarlos para escribir ;)

Belén dijo...

El invierno ha llegado
todo cambia de color
hay una alfombra en la calle
toda, toda de algodón,
todo está lleno de nieve
y el gorro me pongo yo.

Bibliotecari@, Andrea.- dijo...

Don Fresquete, de María Elena Walsh
Un cuento de Doña María Elena, ideal para estos fríos días invernales.

Había una vez un señor todo de nieve. Se llamaba Don Fresquete.
¿Este señor blanco había caído de la luna? –No.
¿Se había escapado de una heladería? –No, no, no.
Simplemente, lo habían fabricado los chicos, durante toda la tarde, poniendo bolita de nieve sobre bolita de nieve.
A las pocas horas, el montón de nieve se había convertido en Don Fresquete.
Y los chicos lo festejaron, bailando a su alrededor. Como hacían mucho escándalo, una abuela se asomó a la puerta para ver qué pasaba.
Y los chicos estaban cantando una canción que decía así:

“Se ha marchado Don Fresquete a volar en barrilete.”



Como todo el mundo sabe, los señores de nieve suelen quedarse quietitos en su lugar.
Como no tienen piernas, no saben caminar ni correr. Pero parece que Don Fresquete resultó ser un señor de nieve muy distinto.
Muy sinvergüenza, sí señor.
A la mañana siguiente, cuando los chicos se levantaron, corrieron a la ventana para decirle buenos días, pero... ¡Don Fresquete había desaparecido!
En el suelo, escrito con un dedo sobre la nieve, había un mensaje que decía:

“Se ha marchado Don Fresquete a volar en barrilete.”

Los chicos miraron hacia arriba y alcanzaron a ver, allá muy lejos, a Don Fresquete que volaba tan campante, prendido de la cola de un barrilete.
De repente parecía un ángel y de repente parecía una nube gorda.

¡Buen viaje, Don Fresquete!

Srta Rosana 5 A dijo...

Ramas crujientes, la caja de fòsforos adelgaza a pasos agigantados y la ceremonia de encender el fuego me atrae cada dìa màs. El humo va dibujando espirales infinitos que tienen la dicha de tocar el cielo, sin miedo a helarse...sin miedo.

El viento me desafìa una y otra vez, pero saber que al entrar, el calor viene a nuestro encuentro, que cierro la puerta y comienza nuestro propio verano ensamblado en el crudo invierno, que nada ni nadie harà que volvamos a salir hasta el otro dìa, que las ramas siguen secàndose con tal de jugar conmigo a encender el fuego, provoca una pasiòn tan grande, que el invierno...¿què es el invierno?

Bibliotecari@, Andrea.- dijo...

hermossssssoooo

Seño Marta dijo...

Unas vidas sin invierno, ¿Qué clase de vida serían? ¿Qué clase de vida son vuestras vidas de niños perennes y estivales? La permanencia de la semilla bajo la nieve: también esto nos es dado conocer. Y valorar.

Alessandro Baricco